59

 Esta historia está a la venta en Amazon en todos los países, así que si queréis apoyarme, no esperar a las actualizaciones u obtener los capítulos extras solo disponibles en la versión de pago, podéis comprar este libro en físico o en ebook, que es mucho más barato (menos de 5 dólares) ^^

Tomás pierde el conocimiento después de cinco horas seguidas fingiendo placer y sintiendo que morirá. Se cae hacia delante, la cara contra los barrotes y los brazos colándose entre ellos. Desmond no llega a tocarlo, lo sabe, pero aun así alarga su mano hasta que la punta de sus dedos roza un espacio mínimo, pero a la vez vastísimo. El espacio entre su mano y la de Tomás, un espacio inexpugnable.

Vlad sale de su interior y ase al chico por el cuello, manejándolo como si fuese de goma y llevándose la garganta enrojecida a la boca; la muerde rápido, como si quisiera más que nada punzar la piel, en vez de beber. Da un sorbo y lo traga a medias, lanza a Tomás a un lado y se acerca a los barrotes, observando a Desmond. Ve con júbilo sus ojos rojos seguir el goteo de sangre que va de sus labios a su mentón, fijándose en cada gota con un amor infinito, una limerencia que lo hipnotiza. Se aleja para ir a por su ropa, tirada por el suelo con el mismo desgaire que Tomás, y busca algo en ella; al encontrarlo, sus ojos relucen y logra no solo andar hasta los barrotes, sino abrir la puerta y pasar a donde está Desmond.

El poderoso semi puro, arrodillado, ladea la cabeza dócilmente mientras mira a Vlad desde abajo. Famélico y con las cadenas pesándole horriblemente en cada extremidad, permanece postrado frente a quien le recuerda a Morien y lo mira con súplica. El vampiro más vigoroso lo toma por las mejillas con fuerzas, pone sus dedos en forma de pinza y aprieta, abriéndole la boca. Desmond cierra los ojos, separa sus labios secos y gime cuando Vlad escupe en su lengua la sangre de Tomás.

—Patético. —reclama, golpeándolo en las mismas mejillas que sostenía hará un par de segundos.

Desmond cae al suelo sin dolor alguno. Tiene los ojos desorbitados mientras relame sus labios, sus encías y sus dientes en busca de más sangre. Luce como un hombre loco.

—Mírate... Antes eras inhumano porque eras un dios y ahora... ahora no eres más que un perro ¡Y todo por eso! —brama, apuntando con el dedo al esquelético humano que hay a uno metros de ellos. —Dime, criatura patética y triste ¿Quieres recuperar tu libertad, tu reino, tu poder? ¿Quieres volver a ser el vampiro que una vez conocí, Desmond? ¿Quieres que te diga la forma... —se agacha junto a él, secando con sus manos los rastros de lágrimas que quedan por sus mejillas. Desmond se deja tocar, actuando tan dócil que no lo reconoce. —de hacer que deje de doler?

—Sí, señor.



Siento que el cap sea tan cortito, cuando pueda volveré a actualizar <3


Comentarios